La relación que tienen los aparatos eléctricos con la salud. Los daños tan graves que abarcan en todo el mundo. La mayoría de personas saben de sus consecuencias pero casi siempre hacen caso omiso a este tema.
Queremos difundir el cuidado que se debe tener con la radiación del mundo electrónico que cada día se hace mas poderosa."
Noticias y actualidad sobre la radiación electromagnética, sus efectos en la sociedad, y en la salud humana

10 de septiembre de 2012


La electrosensibilidad es un mal creciente, pero no está reconocido

«Soy alérgico al wifi»

La Agencia de la Picaresca en Internet y el médico consultor sénior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona, Joaquín Fernández Sol, han alertado este miércoles de la proliferación de personas 'alérgicas' a las ondas electromagnéticas de las redes Wifi

Nos hacemos «alérgicos» a las redes Wifi
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El médico experto ha precisado que estas personas no sufren técnicamente una alergia a estos campos magnéticos, sino que desarrollan una "sensibilidad" que manifiestan con trastornos que pueden ir desde ansiedad, vómitos, dolores de cabeza, migrañas, tos, escozor de ojos, irritabilidad, insomnio y eccemas en la piel. 2 Febrero 11 - Barcelona - Ep

El Hospital Clínic ha atendido en tres años a un centenar de pacientes con esta sensibilidad, que se calcula que afecta a una de cada 1.000 personas, pero que Fernández alerta de que podrían ser más
a largo plazo, porque no están probados los efectos de estos campos tras un período de muchos años.

El perfil de la mayoría de afectados responde al de personas con sensibilidad química a agentes ambientales y a determinados ambientes, pero empiezan a darse casos de hombres y mujeres que desarrollan primero una sensibilidad a estos campos. De entrada, suelen ser trabajadores inmersos en un entorno, generalmente laboral, repleto de ondas electromagnéticas, "auténticos búnkeres" que provocan trastornos en algunos de ellos.

El experto ha criticado la ingente presencia de antenas, repetidores, redes Wifi, ordenadores y microondas en entornos comunes sin que se haya demostrado "a largo plazo" su inocuidad, y ha lamentado que exista "cierta tolerancia" hacia estos aparatos.

Precauciones
Por ello, ha recomendado evitar una exposición intensiva a estos campos, contemplar la posibilidad de comprar móviles de tercera generación que reducen la emisión de ondas, además de pantallas LED y protectores de pantalla para el ordenador.

Ha considerado inadmisible que en Barcelona haya "niveles de contaminación ilegales", y ha advertido de que en el futuro podría darse una situación como la ocurrida con el tabaco, al principio visto como signo de modernidad y actualmente prohibido en lugares públicos.

Dirigida por Francisco Canals, la Agencia de la Picaresca --antiguo Observatorio de Internet-- ha lamentado que estas personas deben vivir al margen de la tecnología y representan "la cara B de una sociedad cada vez más tecnificada". De hecho, también ha señalado que han proliferado las empresas que ofrecen cortinas aislantes de redes Wifi

La exposición a campos electromagnéticos puede elevar el riesgo de desarrollar asma

Los niños cuyas madres han tenido una importante exposición a campos electromagnéticos durante el embarazo podrían presentar un mayor riesgo de desarrollar asma, según una investigación realizada por científicos estadounidenses, que aparece publicada en la revista especializada 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine'.
Estudios anteriores han fracasado al intentar demostrar, con datos consistentes, que la exposición crónica a campos electromagnéticos --desde tendidos eléctricos hasta electrodomésticos, como los microondas, secadores o aspiradoras-- son perjudiciales para la salud humana.
Sin embargo, muchos de estos trabajos necesitaron estimar los niveles de exposición de un conjunto de personas durante varios años, explica uno de los principales investigadores de este último estudio
De-Kun Li, del Kaiser Permanente en Oakland, Estados Unidos.
Para conseguir respuestas más concluyentes, Li diseñó lo que se conoce como un estudio prospectivo, en el que un total de 801 embarazadas portaron monitores que midieron su exposición a campos magnéticos durante 24 horas.
NO SE ESTUDIARON LOS MÓVILES
Estos monitores midieron su exposición a campos magnéticos de baja frecuencia de aparatos como microondas, secadores, ventiladores, máquinas de café, tubos fluorescentes, tendidos eléctricos y transformadores. Los investigadores no observaron la exposición de estas mujeres a campos electromagnéticos de mayor frecuencia, generados por móviles o torres para la telefonía móvil.
El equipo de científicos utilizó registros médicos para seguir durante 13 años a los hijos de estas mujeres. Durante el periodo de seguimiento, 130 niños --es decir, el 20,8% de los participantes en este estudio-- desarrollaron asma. La mayoría de estos casos fue diagnosticado antes de que el niño cumpliera los cinco años.
Entonces compararon los niveles de exposición durante el embarazo con las tasas de asma y descubrieron que los niños cuyas madres presentaban los mayores niveles de exposición --que se encontraban dentro del 10% de las mujeres del estudio con las mayores exposiciones-- eran 3,5 veces más propensos a desarrollar asma que aquellos que estaban en el 10 por ciento con la menor exposición.
El riego de desarrollar asma presente en los menores cuyas madres se expusieron en un nivel intermedio --entre el 10% y el 90%-- fue un 75 por ciento superior que para aquellos con menor exposición.
Para la media de la población, según Li, los hijos de mujeres cuyos niveles de exposición se situaban dentro del 10 por ciento de las que se expusieron menos podrían presentar cerca de un 13,6 por ciento de riesgo absoluto de desarrollar asma.
UN 33% DE POSIBILIDADES DE TENER HIJOS CON ASMA
Las mujeres con mayor exposición podrían tener un 33 por ciento de riesgo de tener hijos con asma durante los 13 años que duró el seguimiento de estos pacientes.
Cerca del 13 por ciento de los niños desarrollaron asma antes de cumplir los 18 años, una enfermedad causada por el mal funcionamiento del sistema respiratorio y el inmune.
Li reconoce que no está claro por qué la exposición a tendidos eléctricos puede incrementar el riesgo de asma y señala que existen varias posibilidades.
A su juicio, este estudio ofrece un "argumento de peso" para preocuparse sobre los campos magnéticos y su posible efecto sobre la salud humana. "Se trata de un asunto que debe estudiarse con mayor profundidad", asevera.

4 de septiembre de 2012


Riesgo de obesidad infantil por exposición a campos magnéticos durante la gestación


Las mujeres sometidas a una gran exposición a campos magnéticos durante el embarazo podrían tener un mayor riesgo de dar a luz bebés que sufrieran sobrepeso u obesidad durante la infancia, según los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores del consorcio de salud Kaiser Permanente, en Estados Unidos. La controversia está servida.

En este estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista académica Nature's Scientific Reports, la exposición dentro del útero a niveles de campo magnético relativamente altos estuvo asociada con un riesgo un 69 por ciento mayor de ser obeso o tener sobrepeso durante la infancia, en comparación con la exposición dentro del útero a niveles de campo magnético más bajos.

En el estudio participaron mujeres del norte de California que durante su embarazo portaron un medidor de la intensidad de campo magnético, y 733 de sus hijos, a quienes se les realizó un seguimiento hasta los 13 años de edad, para recolectar información sobre los patrones de crecimiento. Como promedio, se hicieron 33 mediciones de peso por cada niño.

El equipo del Dr. De-Kun Li, epidemiólogo perinatal de la División de Investigación del Norte de California que el consorcio Kaiser Permanente tiene en Oakland, ha constatado la existencia de una relación entre la dosis recibida y las probabilidades de sobrepeso u obesidad en la descendencia, estando asociada la exposición durante la gestación a mayores niveles de campo magnético con mayores riesgos de padecer de obesidad y sobrepeso.

Según los autores del estudio, la asociación observada y otras evidencias constituyen los primeros resultados epidemiológicos que relacionan la mayor exposición a los campos magnéticos del entorno, común en las últimas décadas, en particular durante la estancia dentro del útero, con el rápido incremento en la obesidad infantil que se ha producido también durante las décadas correspondientes.

Tal como subraya el Dr. De-Kun Li, la gestación es una etapa crítica del desarrollo que figura entre las fases que son más vulnerables a la influencia del entorno. Al respecto de los inquietantes resultados de este nuevo estudio, declara: "Estos resultados indican que los campos electromagnéticos, generados por hornos de microondas e infinidad de dispositivos inalámbricos, podrían estar contribuyendo al riesgo de obesidad infantil". El Dr. De-Kun Li comenta también que los resultados de esta investigación podrían ayudar a lograr una posible reducción de la obesidad infantil y también a comprender mejor la epidemia de obesidad. Sin embargo, como en cualquier descubrimiento científico, los mismos resultados deben ser obtenidos también por otros estudios, antes de poder considerar que el hallazgo está demostrado, tal como advierte el Dr. De-Kun Li.

"Las futuras mamás deberían tener en cuenta esta investigación, pero no deberían asustarse", matiza la Dra. Ruth Shaber, directora médica de un centro de asistencia sanitaria de obstetricia de Kaiser Permanente. "Todavía tenemos que aprender mucho más sobre la influencia que el entorno ejerce sobre el embarazo y los niños pequeños".

Kaiser Permanente, un consorcio de salud fundado en 1945, actualmente presta servicios a más de 9 millones de personas en Estados Unidos.

16 de julio de 2012


Wi-Fi en las escuelas. Ondas electromagnéticas y salud

Desde hace unos meses, en varias ocasiones me ha
 llegado información sobre una campaña en contra de 
la inclusión de tecnología Wi-Fi en las aulas y que 
denuncia que tiene efectos perjudiciales para la salud. 
Tanto en la información que he leído sobre esta
 campaña como en los debates que he tenido 
en diversos foros he observado muy poco rigor 
científico en las argumentaciones.
No voy a ponerme en este artículo a rebatir, punto por punto, los argumentos 
esgrimidos en la campaña anti Wi-Fi, pero sí me gustaría aclarar ciertos 
conceptos científicos básicos sobre la radiación electromagnética que la 
gente debería tener en cuenta a la hora de construir su propia opinión.

La naturaleza de la radiación electromagnética.

Si organizamos las ondas electromagnéticas en función de 
su frecuencia (Hz = Hercios), obtenemos el llamado espectro electromagnético.
Cuanto mayor es la frecuencia de la radiación mayor es
 la energía (J) que transmite.
Según si esta radiación es capaz de romper enlaces de las
 moléculas o no, podemos diferenciar entre radiación ionizante 
no ionizante. Los rayos gamma, rayos X y luz ultravioleta 
son ondas ionizantes, pues son ondas de alta energía que
 pueden producir daños en el ADN. El resto son ondas no ionizantes 
y no provocan ningún daño en las moléculas.
En telecomunicaciones (radio, televisión, teléfono móvil, GPS,
 radar, wi-fi, bluetooth, etc.) se utiliza el llamado espectro 
radioeléctrico, que abarca frecuencias desde los 153 kHz hasta los 300 GHz.
La tecnología Wi-Fi utiliza por lo general la banda de 2,5 GHz (2,5· 10^9 Hz), 
que se encuentra dentro del rango de las microondas.
Una de las afirmaciones que más he escuchado es que las
 microondas que utiliza a la wifi “son malas y provocan cáncer”. 
Si observamos el espectro electromagnético, veremos que esta
 radiación es no ionizante. Tiene algo más de energía que las 
ondas de radio, pero mucha menos que la luz visible. 
¿Hay alguna razón por la que debemos tener miedo de los
 efectos de la radiación de microondas y no de la luz de
 una bombilla? ¿No tiene ésta una mayor frecuencia y energía y es más dañina?
El primer error en la argumentación es, por tanto, 
acusar a las microondas de dañinas sólo por su naturaleza, 
sin analizar otras variables como su intensidad o potencia.

La potencia de la radiación.

Supongo que el miedo a la radiación del rango de las 
microondas utilizada en telecomunicaciones proviene de 
asociarla con el horno microondas, capaz de calentar los 
alimentos al hacer vibrar las moléculas de agua contenidas en los mismos. 
Sin embargo, este efecto está más relacionado con la potencia de
 la radiación utilizada que con la propia naturaleza de la misma. 
La potencia es la cantidad de energía transmitida por la unidad 
de tiempo, y se mide en vatios (W).
La potencia a la que puede funcionar un horno microondas 
puede ser del orden de los 1000 W.
Los valores típicos de potencia de emisión de los dispositivos
 Wi-Fi habituales se encuentra entre los 32 y los 100 mW 
(entre 0,032W y 0,1 W) lo cual es una potencia insignificante,
 que no tiene efecto alguno sobre nuestras células.

¿Las ondas del mal?